Píldora masculina elimina eyaculación

Investigadores australianos crean vía alternativa a la hormonal para desarrollar anticonceptivo reversible para hombres

Innovador enfoque posibilita píldoras anti concepción masculinas. Los métodos explorados hasta ahora eran la vasectomía y alternativas hormonales.

En el primer caso el principal riesgo es la irreversibilidad después de mucho tiempo de aplicación y en el caso de las alternativas hormonales, los efectos secundarios.

Sabatino Ventura, investigador principal del artículo publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (Pnas) en el que también han colaborado las universidades de Melbourne y Leicester (Inglaterra), señala lo siguiente:

“Hemos demostrado que si bloqueamos al mismo tiempo dos proteínas que permiten el avance del esperma en la eyaculación, el músculo no recibe el mensaje químico que le indica que debe impulsar los espermatozoides y podemos provocar una infertilidad total (…) sin afectar la viabilidad a largo plazo del estado de la salud general o sexual del hombre”.

“Lo más relevante del trabajo me parece la nueva vía que ha abierto”, sostiene Gorka Barrenetxea, responsable de docencia e investigación de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF). No solo porque prescinde de los mecanismos hormonales, sino porque, aparentemente, tampoco es un método definitivo. En todo caso, serán necesarias posteriores investigaciones para demostrar que estos mismos resultados se dan en humanos. “La próxima etapa será conseguir un anticonceptivo oral masculino que sea eficaz, seguro y reversible”, explica Ventura.

Buena parte de la explicación de que aún no exista una píldora masculina reside en las diferencias en la producción de los gametos (las células sexuales). La mujer ya nace con un número limitado de células germinales que maduran y producen óvulos en un proceso que se prolonga a lo largo de la vida fértil hasta el climaterio. Una vez al mes, uno de estos ovocitos madura. Y este es el proceso que frena la píldora; no la generación de los óvulos sino su maduración y liberación.

El hombre renueva totalmente sus espermatozoides cada tres días
En el hombre es distinto. Continuamente está produciendo espermatozoides, desde la adolescencia hasta su madurez. Y a un ritmo frenético. Cada tres días los renueva totalmente, de forma que si lo normal es que al eyacular un hombre expulse unos 200 millones, al cabo de 72 horas estará en condiciones de repetir la misma cantidad. “Es mucho más difícil inhibir la espermatogénesis que la liberación mensual de un óvulo”, comenta Ezequiel Pérez Campos, ginecólogo de la Fundación Española de Contracepción. Y los fallos no están permitidos: basta un solo espermatozoide sano para fecundar el óvulo.

Los anticonceptivos para varones basados en hormonas no han funcionado

Los intentos de píldora hormonal masculina han combinado gestágenos y andrógenos (hormonas sexuales masculinas). El primer tipo de hormonas para inhibir la producción de espermatozoides y el segundo para compensar (no siempre con éxito) los problemas de erección y de apetito sexual provocados por los gestágenos.

Los desarrollos iniciales fueron acompañados de relevantes efectos secundarios. El ginecólogo Pérez Campos destaca, por ejemplo, algunas alteraciones metabólicas como el aumento de colesterol por los andrógenos. Además, la administración de los dos principios activos era siempre por separado, por inyecciones o implantes subdérmicos, lo que es "mucho más incómodo y más aparatoso que la píldora femenina", añade el ginecólogo.

La clave está en bloquear el mecanismo de expulsión del semen

Los únicos métodos anticonceptivos masculinos que han demostrado funcionar son el preservativo y la vasectomía. Este último, además de problemas de reversibilidad, requiere una incómoda operación quirúrgica.

La vía abierta por los investigadores autralianos ha centrado su objetivo en los dos receptores encargados de activar el mecanismo motor de la expulsión del semen en resupesta al estímulo que envía el sistema nervioso. En el caso de los ratones, lo consiguieron de una forma muy poco sutil: eliminando de su genoma el segmento de ADN encargado de producir los receptores. De esta forma, las señales nerviosas no tenían destinatario que pudiera recibirlas y ejecutar las órdenes de eyacular.

Ahora, el objetivo de los investigadores consiste en desarrollar fármacos que puedan bloquear los receptores a voluntad. Y quizás no sea tan complejo. Como apunta Martínez Javaloyes ya existe un medicamento (la tamsulosina), indicado para el tratamiento de la hiperplasia benigna de próstata, que actúa en uno de estos receptores neurológicos como antagonista y lo bloquea. En algunos de los pacientes que lo consumen, basta con aislar este interruptor para frenar la eyaculación.


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